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Biocombustibles… segunda generación

[caption id="attachment_830" align="alignleft" width="150"]IMG_0160 Células de Dunaliella salina[/caption]

En el 2013 cobrará aún mayor interés el tema de los biocombustibles; particularmente se llevará a cabo la décima versión de la National Biodiesel Conference & Expo, en Las Vegas, Estados Unidos. En setiembre pasado la multinacional Shell presentó un estudio sobre el futuro de los combustibles, el cual realizó con dos institutos privados que se dedican a ecología y sostenibilidad. Una de las principales conclusiones de esa investigación es que el uso de los biocombustibles se dará cada vez en una mayor proporción. Actualmente en países como Alemania el combustible derivado de vegetales o con un componente energético de vegetales alcanza el 5.6% del total, según Jörg Abel, jefe del departamento económico de Shell en el país germano. Además, se espera que para el 2030 esa proporción sea hasta 20%, y hasta un 70% en el 2050. Las críticas que se han hecho contra esta industria parten del hecho de que para producir este tipo de combustible se usa maíz, caña de azúcar y otros alimentos, lo cual entra en conflicto con el problema del hambre en el mundo.

Frente a ello, el informe subraya que se está trabajando con productos de segunda generación, que consisten en partes de vegetales no usados para la alimentación, como tallos, hojas, raíces y otros restos no alimenticios. Todos tienen bajo la manga el potencial de las microalgas. Entre las especies promisorias está Dunaliella salina, abundantes en zonas salineras y con las que se trabaja en el Centro Nacional de Electromagnetismo Aplicado para la futura producción de biodiesel. Pero hay una lista de más de 250 especies con utilidad potencial en este empeño, a las que gana Dunaliella al poder cultivarse en agua de mar, que es el medio más disponible. Esta microlaga soporta hasta 32 por ciento de salidad. Por otra parte, se espera que en los próximos diez años los motores de los automóviles tiendan a fabricarse con capacidad para usar un porcentaje más alto de biocombustibles.

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La evaluación del impacto de la ciencia

Tradicionalmente la ciencia se evalúa de acuerdo con la producción científica de los investigadores, es decir, el número de artículos publicados en revistas científicas o las patentes registradas, por ejemplo. Pero el valor real podría estar en cómo dichos productos o resultados benefician a la sociedad o al ambiente. La velocidad con que el nuevo conocimiento llega a los ciudadanos también importa. Evaluar el impacto de la ciencia puede sonar simple, pero no lo es. La experiencia en América Latina demuestra que incluso los científicos no están de acuerdo en la manera como se evalúa, y que los países miden su producción científica de diferentes maneras.

¿Qué debe medirse?
Colombia evalúa a su comunidad científica de acuerdo con la información del nuevo conocimiento producido por los grupos de investigación anualmente, lo que se manifiesta en el número de publicaciones, los libros o capítulos de libros escritos, o el software registrados. Esto se hace a través de una aplicación informática desarrollada en Brasil. En general, los científicos de ambos países están de acuerdo en que esta evaluación provee información útil para caracterizar las tendencias nacionales, pero también coinciden en que el sistema de evaluación es débil. Cada comunidad científica tiene sus propias ideas de cómo mejorar el sistema. Los investigadores de Brasil sugieren que la publicación en revistas nacionales y la presentación de trabajos en conferencias debería dar más puntaje del que se asigna hoy en día.

Los científicos colombianos  no están de acuerdo con dar el mismo puntaje a un artículo publicado en una revista nacional que a uno en una publicación internacional de renombre, como Science o Nature.

Algunos investigadores mexicanos también objetan la manera como su Sistema Nacional de Investigadores, SNI, mide la producción de los individuos. Dicen por ejemplo, que las patentes deben ser medidas no solamente por el número que se registra, sino por la manera como impactan para mejorar la economía nacional. Eso, argumentan, haría que los científicos mexicanos se preocuparan más por proteger los derechos del conocimiento que producen.

Ahora se suma la innovación
El criterio utilizado para evaluar la ciencia se vuelve aun más problemático a medida que las políticas de América Latina dejan de ver a la ciencia y la tecnología como fines en sí mismos, y añaden un nuevo ingrediente a su fórmula, viéndolas como la forma de lograr la innovación, tan necesaria para una sociedad y una economía basadas en el conocimiento.

La innovación no puede medirse simplemente por el número de artículos en las publicaciones científicas. Tampoco el número de patentes registradas puede ser el indicador de la innovación. Y aun si así lo fuera, ¿tendría una patente el mismo puntaje que la publicación de un artículo? Incluso, ¿serían comparables?

Tomemos otro ejemplo: si un grupo de investigación que está buscando soluciones a un problema de la industria firma un contrato de un millón de dólares con ella, ¿se consideraría un indicador de éxito? Y si ese mismo grupo genera una idea que incentive la creación de un spin-off rentable, ¿cómo debe medirse este impacto?

A medida que transcurre éste, que algunos han llamado el siglo de la innovación, los sistemas de evaluación tienen que actualizarse y responder a criterios que reflejen los objetivos de la ciencia, la tecnología y la innovación: generar productos para las economías y los mercados nacionales, crear soluciones prácticas a los retos sociales y agregar valor al conocimiento existente.

Deben además proveer incentivos a los propios científicos nacionales para que desarrollen la innovación. En la mayoría de los países en desarrollo quienes solicitan patentes son más las compañías internacionales que los propios investigadores o innovadores nacionales.

Repensar la evaluación
 Los sistemas de evaluación de ciencia y tecnología, y ahora de innovación, están constantemente siendo evaluados ellos mismos en América Latina.

Una crítica frecuente es que los criterios diseñados para evaluar han sido definidos principalmente por académicos, que no están en las ligas del sector productivo y poco peso le dan al valor del trabajo que producen los grupos que no se dedican a la investigación básica.

Los criterios de evaluación deben ser lo suficientemente flexibles como para diferenciar entre una y otra disciplina, como sucede en México.

¿Y qué decir de aquellas publicaciones dirigidas al ciudadano —y no a la comunidad científica—, a aquellos que participaron en una investigación como pacientes o respondieron a una encuesta, o a los miembros de comunidades afectadas por la contaminación de un río? En general, aquellos ‘productos sociales’ no tienen un puntaje alto, y los científicos no se empeñan en producirlos.

Pero el impacto de una adecuada estrategia de comunicación puede ser mucho mayor que una publicación en una revista científica.

Hace un par de años un epidemiólogo me comentó que a los investigadores se les debería medir por el impacto social que causan sus investigaciones, en muchas ocasiones salvando vidas, y no por sus publicaciones internacionales.

Este punto de vista encaja perfectamente cuando se refiere a investigaciones en salud pública. Pero no sería adecuado para otras disciplinas. Es tiempo entonces de pensar en diferentes tipos de evaluación para diferentes tipos de investigación. Me atrevería a decir, además, que los criterios deberían organizarse por los resultados que persigue —y logra— la investigación, y no por los diferentes campos científicos.

Un buen comienzo sería conformar un grupo consultor interdisciplinario, actualizado, que estimule un debate innovador y amplio.

Lisbeth Fog es consultora regional de SciDev.Net, con base en Colombia.

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Resultados del viaje a Bélgica (Proyecto VLIR-UOS)

Recién ha concluido el viaje de la delegación de profesores de la Universidad de Oriente que viajaron a Bélgica con el objetivo de identificar contrapartes para la propuesta inicial del proyecto presentado a la convocatoria de referencia.

La red de medioambiente y la de agricultura están representadas por el proyecto cuyos detalles puede encontrar en el siguiente documento…Perfil Proyecto VLIR

Después del Matchmaking realizado en Bélgica los intereses generales identificados pueden agruparse en tres grandes temáticas:

  • Estrés bioclimático y ecotoxicología
  • Manejo ambiental (ecosistemas & recursos)

Tratamiento de residuales y manejo de la contaminación
Manejo agroecológico (incluye agricultura de precisión)
Manejo integrado del suelo y el agua
Evaluación de impacto ambiental

  • Fisiología de algas y plantas y biotecnología ambiental (Tópico en sinergia conotros proyectos)
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Vivir para ver…

Científicos japoneses sintetizan carne a partir de excrementos humanos. Investigadores del Laboratorio de Okayama en Japón han propuesto una innovadora solución al creciente problema de la alimentación en el mundo, desarrollando filetes de carne fabricados a partir de excrementos humanos. El proyecto se inició cuando una empresa encargada de controlar el alcantarillado de Tokio se dirigió a los investigadores para encontrar una manera de procesar el enorme exceso de desechos humanos acumulados en la superpoblada ciudad. Tras examinar el compuesto del lodo proveniente del alcantarillado, el investigador Mitsuyuki Ikeda descubrió que contiene una gran cantidad de proteínas debido a sus bacterias.

Así, los científicos extrajeron dichas proteínas del excremento y las combinaron con otras sustancias para crear un filete artificial. La ‘carne’ que se produce como resultado tiene un contenido del 63% de proteína, 25% de carbohidratos, 3% de grasas y 9% de minerales. Para hacer el producto semejante a una carne natural, los científicos lo colorearon de rojo y agregaron proteína de soja para mejorar su sabor.

Los primeros voluntarios que se atrevieron a probar la nueva ‘carne’ dijeron que su sabor es muy parecido al de la carne natural. No obstante, por el momento son pocos los voluntarios que desean probar las hamburguesas bautizadas como ‘shitburgers’. Los científicos opinan que se trata de una barrera psicológica, ya que las personas saben de dónde ha salido dicho ‘manjar’.

Pero los científicos esperan que las personas se den cuenta de los beneficios de este producto. El uso de la carne sintetizada podría reducir la contaminación del medioambiente y ahorrar recusrsos necesarios para la ganadería. El precio de las ‘shitburgers’ aún es mucho más alto que el coste de la carne natural, porque incluye los gastos para las investigaciones, pero se espera que baje si el producto consigue una aceptación masiva.

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La basura espacial…


La basura no es solo un problema de nuestro entorno más cercano, sino que va más allá….

“Algunos modelos informáticos muestran que el aumento de la basura espacial ha alcanzado un punto de inflexión, con suficientes objetos en órbita para colisionar continuamente y producir más desperdicios”, advierten investigadores en declaraciones recogidas por la BBC. Al menos dos eventos de los últimos años han aumentado considerablemente la cantidad de desperdicios en órbita lo que puede resultar peligroso para el futuro: En 2007 China probó un arma anti-satélite destrozando una sonda meteorológica inoperante. Esta nave se convirtió en más de 150 mil pequeños objetos de tamaño superior a un centímetro. En 2009 dos satélites, uno activo y otro fuera de servicio, colisionaron en el espacio, creando más fragmentos peligrosos. Entre la basura espacial se encuentran fragmentos minúsculos de restos de misiones espaciales, viejos depósitos de combustible y satélites fuera de servicio. Hoy se estiman al menos unos 22 mil escombros suficientemente grandes como para ser monitorizados desde la Tierra, y un total de 50 mil.

Unas 100 toneladas de restos de cohetes y satélites orbitan la Tierra. La mayor concentración se ubica a mil kilómetros de altura. Esta basura impide vuelos a más de 600 kilómetros. Las naves actuales, como la Estación Espacial Internacional, la que pesa cerca de 500 toneladas y tiene las dimensiones de un campo de fútbol, orbitan por debajo de ese nivel, a unos 364 kilómetros.

[caption id="attachment_746" align="alignright" width="238" caption="Restos de basura espacial en tierra"][/caption]

El pasado junio, los tripulantes de esta Estación Espacial Internacional tuvieron que ser evacuados a las naves Soyuz acopladas a esta debido al riesgo de colisión con fragmentos de basura espacial, las que finalmente pasaron a 250 metros de la nave. La basura espacial viaja a través del espacio a unos 29 mil kilómetros por hora. Se prevé que la cantidad de chatarra siga creciendo sin control, y para el 2055 quizá no sea posible lanzar misiones espaciales sin el riesgo de impactar con uno de estos objetos, a menos que se desarrolle y ejecute un plan para librarse de ellos. Muchos de estos escombros se alejarán lentamente y otros caerán a la Tierra, como ya ha sucedido en varias oportunidades.

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Noticia alarmante: Los riesgos ambientales amenazan los avances en Latinoamérica

Despedimos el 2011 con una noticia alarmante: Un informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo señala que la distribución de los ingresos ha empeorado en el mundo y que América Latina sigue siendo la región más desigual.

Los riesgos ambientales son la principal amenaza contra los avances en desarrollo humano en América Latina y el Caribe, según el informe anual del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), presentado en Copenhague en noviembre de este año.

“Sostenibilidad y equidad: un futuro mejor para todos”, como se titula el informe, revela que la distribución de los ingresos ha empeorado en la mayoría del mundo y que América Latina sigue siendo la región más desigual. Las “brechas nacionales” en la distribución se han ido acortando no obstante en los últimos años, sobre todo en Argentina, Brasil, Honduras, México y Perú, según el informe.

La región ha avanzado en el acceso a servicios de educación y de salud, y ocupa por ejemplo el primer lugar en gasto público en educación, con el 7,7 % del Producto Interior Bruto (PIB), entre las regiones en desarrollo, y muchos países se acercan al cien por ciento de matrícula en los niveles primario y secundario.

El informe destaca también el éxito en la lucha contra la pobreza con programas comunitarios como “Bolsa Familia” de Brasil y “Oportunidades” de México.

La deforestación es el principal reto ambiental, a pesar del descenso en la tasa de tala anual que se registra desde finales de 2009, gracias sobre todo a las medidas en el Amazonas brasileño. Esa disminución contrasta con las “enormes pérdidas” de cubierta forestal en América Central vinculadas a la dependencia de la leña y del carbón para cocinar.

“A largo plazo, la deforestación y la sobreexplotación de la tierra y los cursos de agua pueden amenazar los medios de vida, la disponibilidad de agua dulce y los recursos renovables esenciales, como la pesca”, señaló el informe.

La disminución en las poblaciones de peces repercutirá en la dieta y en la pesca recreativa y el buceo, fuentes de empleo e ingresos en la industria regional de turismo.

El cambio climático provocará la subida del nivel del mar, la reducción de las precipitaciones, el aumento de las temperaturas y puede desencadenar fenómenos más destructivos en una zona ya de por sí propensa a huracanes.

La ONU prevé un aumento de 50 centímetros en el nivel del mar en los próximos 40 años, que podría inundar zonas costeras de 31 naciones de América Latina y el Caribe.

El informe difundido incluye además el “ranking” anual de Índice de Desarrollo Humano (IDH), que encabeza Noruega y cierra la República Democrática del Congo en una lista que incluye a 187 países, 18 más que el año pasado.

Chile, en el puesto 41 con una puntuación de 0,805, es el primer país latinoamericano; seguida por Argentina (45 con el 0,797), Uruguay (48, 0,783), Cuba (51, 0,776), México (57, 0,770), Costa Rica (69, 0,744) y Venezuela (73, 0,735). Perú aparece en el número 80, con el 0,725; Ecuador en el 83 (0,720), Brasil en el 84 (0,718) y Colombia en el 87 (0,710).

El peor país de la región es Haití, el único estado del hemisferio occidental en la zona más baja del IDH, en el puesto 158.

Los datos comparativos del último lustro revelan que Cuba (diez) y Venezuela y Tanzania (siete) son los países que más puestos han subido en la clasificación del IDH, que tiene en cuenta los ingresos, la esperanza de vida y el nivel de la educación en cada país.

Si en vez del IDH se aplica el IHD-D, que tiene en cuenta además las desigualdades internas, Uruguay es el mejor clasificado de la región -43- en una lista que lidera también Noruega y cierra la RDC y que comprende 134 países.

A continuación de Uruguay se sitúan Chile (44), Argentina (47), Costa Rica (55), México (56), Perú (63) y Venezuela (67), mientras que de Cuba no hay datos. Siempre sucede que salimos a veces algo mutilados en estos informes, pero estamos concientes de todo lo que se hace en Cuba en favor del desarrollo humano y la voluntad y el actuar en materia ambiental. No obstante es bueno conocer que con el paso de los años hemos ganado reconocimiento en la medida que se usan otros indicadores. En este último informe  se explica que si a la distribución de los ingresos por regiones se le aplica el IDH-D en lugar del IDH, el África Subsahariana y el Sur de Asia aparecen peor colocados que América Latina.

El informe anual del PNUD incluye otros índices, introducidos el año pasado para complementar el IDH, como el Índice de Desigualdad de Género (IDG), que lidera, ordenado de menos a más, Suecia por delante de Holanda, Dinamarca, Suiza, Finlandia, Noruega, Alemania, Singapur, Islandia y Francia.

Y en este caso hay un poco más de justicia en los análisis pues el primer país latinoamericano según el IDG es Cuba, en el puesto 58, seguida por Uruguay (62), Costa Rica (64), Argentina (67), Chile (68) y Perú (72).

Haití tiene la mayor proporción de pobres en la región latinoamericana y caribeña, según el Índice de Pobreza Multidimensional (IMP), que examina a nivel familiar factores como el acceso a agua potable, combustible y servicios de salud, así como artículos domésticos y estándares de construcción de casas.
La tasa de pobreza multidimensional de Haití duplica la de Guatemala y triplica las de Nicaragua y de Honduras.

Este es el panorama que dejamos en 2011….

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Grupo de Ecotoxicología premiado

El grupo de ecotoxicología de la universidad de Oriente ha obtenido el premio nacional de salud…. (para más información consulte el blog de Ecotoxicología)

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Filial de la ACC en Santiago de Cuba

Con un acto solemne y cultural de exquisita factura fue instalada ayer en Santiago de Cuba la Filial de la Academia de Ciencias. La fecha escogida de forma acertada (20 de octubre) permitió unir ciencia y cultura con una representación muy digna de nuestros talentos artísticos. No dejaron pasar por alto importantes fechas históricas como el  20 aniversario de la creación del Complejo Escultórico Monumental de la Plaza de la Revolución “Antonio Maceo” en Santiago de Cuba, la celebración del día de la cultura cubana y el Conservador de la Ciudad. Dr.C. Omar López hizo una excelente introducción presentando el famoso cuadro del pintor santiaguero Juan Emilio Hernández Giró (1882-1953), su última donación al ayuntamiento: “La jura de Hernán Cortés”, a100 años de haberse mostrado por primera vez.

Una bella y cubanísima ejecución del guitarrista Aquiles Jorge; la presentación del pataquín de Yemayá, a cargo de la Dra. Cordies; la maravillosa presentación de estudiantes del Conservatorio Esteban Salas, la voz de oro del pasado festival de artistas aficionados con una canción de la autoría de uno de nuestros grandes trovadores, José Aquiles y para terminar, el grupo Granma, quien amenizó hasta que concluyó la actividad, celebrada en el Salón de los Vitrales de la histórica Plaza de la Revolución santiaguera.

Con la entrega del Acta Fundacional al gobierno de la provincia de Santiago de Cuba, de manos del académico Sergio Jorge Pastrana, quedó oficialmente instalada la Filial Oriental. Se crea así por vez primera una filial fuera de la capital del país a 150 años de la fundación de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana (19 de mayo de 1861). Es un gran reconocimiento para Santiago de Cuba y todas las ilustres figuras que nos han legado una obra digna de reconocer por nuestras generaciones actuales y futuras.

El académico Sergio Jorge Pastrana, quien tuvo a su cargo las palabras centrales del acto en representación de los miembros de la Academia de Ciencias, agradeció con hermosas palabras el gesto de las autoridades de la provincia al hacer coincidir la instalación de la filial con el Día de la Cultura Cubana, y explicó que nuestro pueblo no se caracteriza por una unidad religiosa ni étnica, sino por una unidad cultural, dejando de forma explícita la misión de esta filial:  “continuar construyendo nuestra identidad cultural desde el campo de la ciencia”.

El acto fundacional de la filial oriental de la ACC contó con la participación de destacados miembros de esta institución, personalidades de la ciencia de la provincia, directivos de la Delegación Provincial del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), rectores de las universidades de santiago de Cuba, directivos e investigadores de los principales centros de ciencia de la provincia y representantes de la prensa.

Es un privilegio que esta filial oriental tenga su sede en nuestra ciudad; pero más que privilegio es un enorme compromiso con nuestra nación y con la ciencia, por tanto, un compromiso universal.

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Mitigar el cambio climático….desde la agricultura

Comenzó siendo un slogan y de tanto repetirlo a unos les parece una simple frase, para otros es un enorme reto, y algunos hasta pierden el sueño cuando ven el resultado de sus investigaciones o las predicciones para los próximos años. El cambio climático asoma como mensaje apocalíptico para la nueva era. Contradictorio es que estemos precisamente sufriendo por nuestra necedad en la era del conocimiento.

Los gobiernos de Noruega y Alemania se han comprometido a donar un total de 5 millones de dólares EE.UU. en apoyo a un programa de la FAO para mejorar la información a nivel mundial sobre las emisiones de gases de efecto invernadero de la agricultura y evaluar de forma más precisa el potencial del sector agrícola para mitigar el calentamiento global. Las iniciativas llueven pero el dinero aún es poco. La mejor información obtenida a través el Proyecto para la mitigación del cambio climático en la agricultura (MICCA, por sus siglas en inglés) estará disponible a través de una base mundial de datos en Internet que incluirá las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de la agricultura, a la vez que identificará las mejores oportunidades para mitigar el calentamiento global a través de prácticas agrícolas mejoradas. Excelente iniciativa, sin dudas, a la que no todos tendrán acceso.

Contar con el acceso a una mejor información dará a los gobiernos, responsables de la planificación del desarrollo, agriculto la capacidad de resistencia frente a los fenómenos meteorológicos y pautas climáticas cambiantes, al tiempo que se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero. Nuevos conceptos como respuesta a nuevos problemas que debemos enfrentar.

Pero volvemos al tema del dinero, este no es suficiente para garantizar cambios sustanciales en la agricultura (que es el sector que estamos analizando) y hay otro problema que también nos limita… hay que cambiar la actitud ciudadana. Pensemos por ejemplo…qué hace cada uno de nosotros para disminuir su huella ecológica?. Algo tan sencillo y manido como la huella ecológica, aún no ha tocado la conciencia global. Me preocupa entonces qué haremos con tanta información si no estamos preparados para usarla de manera eficiente.

La lógica indica que mientras más información tengamos sobre las emisiones de sistemas agrícolas específicos, más efectivas serán las políticas que los países puedan poner en práctica para impulsar esta transición; pero todos sabemos que no es exactamente así…La agricultura es un sector complejo que tiene cerca del 14% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial, lo que supone unas 6.8 Gton de carbono equivalente. Al mismo tiempo, el sector tiene un gran potencial para reducir sus emisiones de GEI y secuestrar grandes cantidades de carbono de la atmósfera.

El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) considera que el secuestro de carbono en el suelo –a través de una mejor gestión de las tierras agrícolas y los pastizales, así como de la recuperación de tierras degradadas- ofrece el mayor potencial en la agricultura para la mitigación del cambio climático. Por lo que, implementar las políticas, prácticas y proyectos para reducir las emisiones de GEI en la agricultura puede hacerse a un coste muy reducido o sin coste alguno, por parte de los campesinos del tercer mundo, según afirma la FAO. Explican que en algunos casos se podría incluso aumentar la productividad, al tiempo que se disminuye la vulnerabilidad a los impactos asociados al cambio climático, con lo que se refuerza la seguridad alimentaria mundial.

Los tratados internacionales y las políticas nacionales tratan de enriquecer las actividades mundiales encaminadas a mitigar el cambio climático y la adaptación al mismo. Si bien es importante seguir tratando de reducir las emisiones de GEI, la mitigación por sí sola no es suficiente y no se percibirá en breve tiempo. Es urgente poder contar con estrategias de adaptación, especialmente para los países más vulnerables. Y en este caso advierto, que no solo se trata del status de desarrollo, sino también la situación geográfica y la incidencia del cambio climático, si bien esto ya es un problema global. No obstante, el desafío de la adaptación será mayor para los países situados a altitudes inferiores, más expuestos a los efectos más fuertes del cambio climático, incluidas las inundaciones, sequías, huracanes, plagas y enfermedades, entre otras. No es menos cierto que muchos países en desarrollo son más vulnerables al cambio climático porque además de depender en gran medida de actividades sensibles al clima, como la agricultura y la pesca, tienen ingresos bajos per cápita, instituciones más débiles en cuanto a infraestructura y pocos recursos económicos, así como un acceso limitado a la tecnología y a los mercados. Estos países necesitarán apoyo internacional para adaptarse al nuevo entorno cambiante. Pero los que lo tienen todo…. como se adaptarán?  como podrán enfrentar el cambio desde su modelo de desarrollo y garantizar el soporte de otros? No es tarea fácil, ni frase obligada de un discurso esto de mitigar el cambio climático desde la agricultura si no se tiene una estrategia clara de cómo enfrentar la tarea, difícil pero necesaria.

La agricultura sostenible sigue siendo el paradigma, solo que ahora el escenario cambia y hay que adaptarse con el concepto de las utilidades de las prácticas agrícolas en la mitigación del calentamiento global.

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A propósito del año internacional de los bosques…

Investigadores de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) han desarrollado un software que permite generar mapas con los que se mejora el conocimiento de la evolución de los bosques, cómo cambia su estructura y características y su potencial de absorción de CO2.

Puedes leer más en el siguiente enlace

http://www.portalforestal.com/index.php?option=com_content&view=article&id=6012&Itemid=30

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