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Carta abierta

CARTA ABIERTA AL SEÑOR PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA
DON SEBASTIÁN PIÑERA
Señor Presidente:
Con el respeto que me merece su persona y su investidura, me permito en mi calidad de ciudadano libre de compromisos políticos, empresariales e institucionales, plantearle algunas preguntas y un comentario en relación al megaproyecto Hidroaysén, próximo a ser votado en cuanto a su factibilidad.

Preguntas:

¿Está usted dispuesto a cargar en su consciencia el que bajo su presidencia se haya aprobado el más brutal Megaproyecto de la historia de Chile, en cuanto a sus devastadores impactos ambientales, sociales y culturales?

¿Imagina usted el infierno de impacto social y cultural que significará para los asentamientos humanos de la región vivir diez o doce años rodeados de megamaquinarias y de miles de trabajadores no locales destruyendo y devastando su entorno, su cotidianeidad, sus costumbres y su tranquilidad familiar? ¿Está usted dispuesto a cargar eso en su consciencia?

¿Piensa usted que una línea de transmisión de 2.300 kilómetros con torres de 70 metros de altura (equivalentes a edificios de 20 a 25 pisos) cada 400 metros, que, según análisis preliminares basados en peticiones mineras realizadas por y para los interesados, fragmentaría 6 parques nacionales, 11 reservas nacionales, 26 sitios prioritarios de conservación, 16 humedales y 32 áreas protegidas privadas, es algo liviano como para cargas en su conciencia?

¿Ha pensado usted que una franja de 2.300 kilómetros de largo por 100 metros de ancho para instalar las torres, significan 23.000 hectáreas de total deforestación? Cuatro veces más que las presuntas hectáreas que serán inundadas por las represas ¿En adición a lo anterior, ha reflexionado usted sobre la descomunal destrucción de naturaleza que significará trasladar, desde unos pocos puertos, 5.750 torres de esa magnitud a su lugar de emplazamiento? ¿Vale la pena eso en la consciencia?

De concretarse la construcción de dicha línea, Chile podrá sentirse “orgulloso” de haber generado la cicatriz más grande del planeta. ¿Cabría tal “orgullo” en su conciencia?

Es un hecho que, a pesar de la desinformación, la publicidad maliciosa, las presiones y las tácticas de seducción locales a través de regalitos realizadas por la empresa, una clara mayoría ciudadana se manifiesta contraria al proyecto. ¿Siendo nuestro país una presunta democracia, cabe en su conciencia que esa ciudadanía que hizo posible que usted fuera Presidente, no sea respetada?

Muchos sabemos, y desde luego usted también sabe, los múltiples vicios que se han cometido en el Estudio de Impacto Ambiental. No sólo el haber despreciado e ignorado totalmente la participación y las observaciones ciudadanas que la ley garantiza. Ha habido mentiras, descalificaciones y adulteraciones de todo tipo, que resultan inaceptables para una ciudadanía responsable y preocupada por un futuro digno para el país. El resultado final, de aprobarse el proyecto, sería el de constatar una vez más, que vivimos en un país que practica toda clase de rituales democráticos falsificados y enmascarados, de tal manera que el poder y el dinero acaben siempre siendo los vencedores. ¿Estría usted dispuesto a corroborar esta verdad con su conciencia?

El hecho de que la construcción de las represas se presente como un proyecto distinto y separado del de la línea de transmisión es no sólo una bofetada al sentido común, sino una grave ofensa a la inteligencia ciudadana. La más elemental honestidad y transparencia institucionales (de que tanto se habla como propósito del gobierno) obligaría a evaluar lo que realmente corresponde; es decir un solo proyecto que incluye represas y línea de transmisión. El hecho que no se haga como corresponde es obvio. El rechazo del proyecto sería casi seguro. ¿Está usted dispuesto a legitimar este tipo de truco en su consciencia?

Comentario.

Permítame aclararle, señor Presidente, que no soy un “terrorista ambientalista” ni un fundamentalista fanático. Tengo un prestigio internacional bien ganado y consolidado como intelectual que ha trabajado en el diseño de alternativas económicas y de desarrollo que eviten los desastres locales y globales que estamos experimentado tan duramente en las últimas décadas. Para mi, respeto a todas las formas de vida, amor a la Naturaleza, belleza, felicidad, dignidad, bienestar y calidad de vida, son componentes que no pueden ni deben estar marginados del concepto de desarrollo. Es más, sostengo con toda mi fuerza que ningún interés económico, bajo ninguna circunstancia, puede estar sobre la reverencia por vida; de todas las manifestaciones de la vida. ¿Cuántos de estos principios respeta el monstruo de Hidroaysén?

Usted ha manifestado en múltiples oportunidades que Chile está próximo a ser un país desarrollado. ¿Cómo entiende usted el desarrollo? ¿Se trata de alcanzar un determinado PIB per capita? En mi opinión se trata de cumplir con las condiciones que acabo de enumerar. Y para cumplirlas nos falta mucho, muchísimo señor Presidente. Desde luego que favorecer proyectos como Hidroaysén, que prioritariamente contribuyen al enriquecimiento de corporaciones trasnacionales que no le deben ninguna lealtad a Chile, nos aleja aún más del verdadero desarrollo que necesitamos.

Aún cuando no existe entre usted y yo una amistad profunda, hemos mantenido cordiales relaciones personales desde hace muchos años. He apreciado su inteligencia y sus capacidades. Del mismo modo me fui formando la impresión de que usted era uno de los pocos políticos sensibles al medioambiente y amante de la naturaleza. A pesar de que no voté por usted, me sentí contento de que tendríamos un Presidente capaz de concebir un desarrollo armónico entre economía y Naturaleza. Me apenaría mucho, no sólo por mí, sino por usted, el poder haberme equivocado.

Hago votos, señor Presidente porque inicie usted un diálogo profundo con su conciencia. Quienes realmente amamos la notable belleza de nuestro país sinceramente lo esperamos.

Saluda a usted cordial y respetuosamente,

Prof. Dr. h. c. Manfred Max-Neef

Ex Rector

Director Instituto de Economía
Universidad Austral de Chile

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El ordenamiento ambiental en el ámbito universitario

(Texto basado en una entrevista que me hiciera el pasado año el Lic. Yesey Pérez)

No me gusta referirme al ordenamiento ambiental cuando hablamos de un espacio ¨rígido¨ con una madurez funcional, que culturalmente impone ciertos frenos a un ordenamiento, entendido último como instrumento esencial para la integración de variables que modulan la dimensión ambiental, en las acciones propias del desarrollo institucional y en general, para el desarrollo, todo lo que implica armonizar la oferta ambiental con la demanda del desarrollo, para darle el matiz de la sostenibilidad a la evolución institucional.

Un ordenamiento incluiría la ocupación del espacio, basado en la identificación de singularidades ambientales; este podría ser un proceso muy complejo y pudiera  traer un caos funcional temporal. Hay zonas que desaparecerían solamente por el concepto de gestión de riesgo. Por esto prefiero hablar de una gestión ambiental responsable y contextualizada en función del desarrollo institucional y del bienestar de los sujetos o actores clave de cada uno de nuestros procesos, considerando soluciones racionales a problemas concretos, en función de lograr un estado deseado que debe ser definido a priori.

La dimensión ambiental de todo proceso de desarrollo debe ser atendida, pasando por una etapa de autorreconocimiento donde se identifiquen los asuntos clave a los que debe dirigirse cualquier iniciativa e gestión. Creo que la gestión ambiental se propondría acciones a más corto plazo, sin excluir elementos de ordenamiento espacial, pues será necesario cambiar estructuras espaciales disfuncionales y rediseñar espacios en función de un uso más responsable.

Hay que atender el “cómo hay que hacer las cosas”. La gestión ambiental universitaria debe atender al conjunto de acciones conducentes al manejo integral del sistema ambiental que nos corresponde atender. La estrategia ha de ser el documento clave que regule y guíe nuestro actuar, con el fin de lograr una adecuada calidad de vida, un desarrollo institucional sin que se comprometa lo ambiental y donde se desarrolle una labor preventiva, encausada a mitigar los problemas ambientales. La estrategia no sólo ha de incluir un plan de acción sino directrices, lineamientos y políticas, que terminan mediando la implementación y que deben ser del dominio de toda la red de actores. Luego viene la proyección de la política ambiental en el espacio, que considera además, las dimensiones socio cultural, económico productiva e institucional; esta es la clave de un verdadero ordenamiento.

Las bases para una estrategia de gestión ambiental de la UO y sus lineamientos no puedan ser mencionados atendiendo a la información que poseemos por inspecciones simples a determinadas áreas, o en determinado momento, sino que necesita un estudio serio y actualizado, que involucre a todos los actores. No obstante, de acuerdo al panorama actual y al status de nuestro espacio, me atrevo a formular los siguientes  lineamientos ambientales:

  1. La creación de una cátedra de estudios y gestoría ambiental que lidere la implementación de la estrategia ambiental en la institución.
  2. El desarrollo del trabajo en red que permita el diseño y ejecución de proyectos interdisciplinares en función de la gestión integrada.
  3. La existencia de un conjunto de regulaciones que amparen la implementación de una estrategia de gestión ambiental en función de la organización institucional.
  4. Una adecuada gestión de residuos, del agua y una gestión energética eficiente, que contribuyan al desarrollo de acciones encaminadas a la descontaminación y/o prevención de la contaminación y al desarrollo de la cultura de la racionalidad.
  5. El rescate y/o construcción de espacios verdes para el desarrollo de actividades conservacionistas y/o de protección, que sean amables y estéticos y constrbuyan a formar una cultura del respecto hacia el medio ambiente.
  6. La realización de un diagnóstico para identificar las problemáticas ambientales y la garantía de dar solución a cada uno de los problemas identificados.
  7. El desarrollo de una estrategia de comunicación efectiva en función de movilizar a la comunidad universitaria hacia una gestión ambiental que sirva de referencia a nivel local y nacional.
  8. La garantía de una acción coordinada de todas las áreas, actores y directivos en función de realizar un adecuado tratamiento al tema ambiental, desde lo curricular hasta la extensión.
  9. El desarrollo de programas intensivos y continuos de concienciación y educación ambiental.
  10. El desarrollo de investigaciones avanzadas en el campo de las Ciencias Ambientales que contribuyan a una gestión ambiental eficiente al interior de la UO y garanticen una proyección adecuada hacia el territorio, con impacto y reconocimiento desde local a internacional.

La dificultad fundamental para lograr el ordenamiento
ambiental de la Universidad…es
lograr una verdadera integración, para ello no basta la voluntad. Hay que estar preparado para trabajar en equipo. Otro aspecto es lograr que desde la VRIP se coordine la implementación de la estrategia ambiental, sin que esto sea responsabilidad particular de ningún área, para garantizar una integración real y la acción coordinada de todos los actores. Una contribución positiva es la creación de la red de medioambiente de la universidad; lograr que esta sea del todo funcional, es el próximo reto.

El ambiente es responsabilidad compartida, es bien común y por supuesto que no aplica ningún principio de exclusión para identificar actores. Estos podrían clasificarse en función de sus responsabilidades (directas o indirectas) de su participación en cada uno de los procesos universitarios (actores o actores clave), por ejemplo, pero nada de exclusiones; de aquí las ventajas que nos da el poder trabajar en redes.

Hasta la fecha se han realizado acciones limitadas para el ordenamiento del espacio universitario. Hay importantes resultados en materia de medio ambiente, pero queda  mucho por hacer para lograr una verdadera transformación. Sin dudas, hay que proyectar el futuro con una visión ambientalmente responsable.

El excelente comunicador (Lic. Yesey Pérez) me realizó una encuesta que fue la que motivó que compartiera etas ideas en el blog y me hizo una pregunta clave: ¿Cómo sería una Universidad cubana ordenada ambientalmente?

Creo, que en primer lugar hay que atender nuestra misión y función social. Las universidades deben ser instituciones modelo respecto a la gestión ambiental, pues no podemos hacer una gestión de este conocimiento sin ser un verdadero ejemplo, dejaría de ser una práctica sensata.

En ocasiones tenemos un gran impacto ambiental en las investigaciones que se desarrollan en las universidades y al interior no hay nada que mostrar. Hay que pasar de la simple crítica a la movilización del conocimiento en materia ambiental; hay que convertir nuestro espacio en espejo de lo que hacemos o proponemos, en polígono experimental para implementar ideas innovadoras y responsables. Debemos avanzar hacia la consecución y movilización de un nuevo conocimiento, capaz de proveer a la humanidad de una nueva teoría, de nuevos métodos, de nuevas prácticas ambientales, de nuevas maneras de hacer, muchos más responsables, comprometidas e inmediatas a favor de la urgencia del mejoramiento ambiental del espacio propio, que es donde podemos actuar de forma primaria y repercutir entonces en el entorno en general; todo ello basado en un nuevo paradigma, el del desarrollo sostenible en un nuevo escenario ambiental, que no es una panacea y no podemos desconocerlo.

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¿Puede calcularse el valor de un ecosistema?

Seguimos empeñados en ponerle precio a todo. La tendencia de la Economía Ambiental de valuar los ecosistemas cada día tiene más partidarios. Sin embargo, apelando al sentido común no considero muy atinada la idea de llegar a saber el valor real de un ecosistema, lo que es muy diferente a evaluar y describir los servicios ecológicos que este pudiera brindar y su importancia, lo que lleva un análisis complejo per se y sin dudas, lo cualitativo es relevante. Llevar esto a números no creo que sea precisamente un reto; más bien, un imposible.

A menudo se escucha hablar del capital natural, muchas veces entendido como el patrimonio de recursos naturales que poseemos en una escala espacio temporal definida, o bien puede hacerse referencia al patrimonio natural global… los errores comienzan cuando se intenta dar un valor neto a ese capital. Es muy fácil poner valor a algo tangible o a algún servicio concreto, pero el valor de un río, de un bosque, de una playa, de una bahía, es prácticamente imposible calcularlo. Solamente considerando las dinámica de los procesos naturales y el constante impacto que sufren los ecosistemas debido a las presiones humanas, este valor se alteraría en un período muy corto de tiempo, por lo que no tendría mucho sentido… en términos económicos fijar un costo.

Aún así el proyecto TEEB (The Economics of Ecosystems and Biodiversity) iniciativa amparada por el Programa de Medio Ambiente de Naciones Unidas, constituye un intento organizado de evaluación de ecosistemas en el que participan cerca de 250 científicos y colaboran unos 1300 expertos de todo el mundo. Para explicar los objetivos de dicho proyecto Carlos Muñoz, Director General de Investigación en Economía Ambiental del Instituto Nacional de Ecología de México e integrante del TEEB explicó a la BBC que en el norte de México, al norte de la ciudad de Monterrey, hay una cueva en la que vive un millón de murciélagos (…). Los científicos descubrieron que al atardecer, estos mamíferos salen a volar por la zona de Moroleón, donde se cultivan cítricos y otras plantas, y acaban con buena parte de las plagas que dañan estos cultivos. Por esta razón, los agricultores gastan mucho menos en plaguicidas y sus cultivos son más sanos. Apunta que, si por algún motivo esta cueva no se protegiera, se perderían millones de pesos en la región. Y aunque los campesinos notasen las pérdidas, no se darían cuenta de que se debe a la pérdida de biodiversidad. Carlos Muñoz habla del cálculo del valor de reemplazo; uno de los métodos que los investigadores emplean para determinar el valor de un servicio, considerando cuánto costaría reemplazarlo si no estuviese disponible. Sin embargo, este cálculo indirecto del valor de un servicio no daría exactamente el valor de un ecosistema, pues entran a jugar no sólo los servicios ecológicos, sino aspectos subjetivos que quedan en el plano perceptual: la aportación del valor estético, cultural, histórico, y esta integralidad es prácticamente imposible considerarla en un análisis económico. Estamos acostumbrados a simplificarlo todo y tratamos de hablar en un lenguaje común; el del dinero.

Se explica por ejemplo, que si se sabe cuánto cuesta filtrar el agua que abastece a un municipio si se hubiese talado la cuenca, o si se estima cuánto costaría irrigar los cultivos de una zona que ha perdido el glaciar que la alimentaba, se puede calcular el valor del ecosistema que sostiene la vida en una región determinada; y yo insisto… este cálculo jamás daría con el valor real. El gran desafío, es integrar conocimientos en un marco transdisciplinar y por supuesto, las percepciones, y aquí viene otro gran problema: un mismo ecosistema puede tener un valor diferente en dependencia de las personas que le evalúen. Y no me parece raro que exista esta tendencia en medio de la crisis ambiental global; hay quienes pueden ponerle precio a todo desde una perspectiva única y totalizadora.

Otro método para valorar los servicios de los ecosistemas es examinar los costos que genera la pérdida de la biodiversidad y los beneficios que acarrea el mantenerla, lo que constituye otra difícil aproximación. Sin embargo, esta iniciativa tiene en sí, la génesis de todos los problemas ambientales: el hombre se vale de todo aquello que le de beneficios a corto plazo. Todo esto no es más que un reflejo de dos tragedias humanas: la crisis ambiental y la económica que bien podrían resumirse en la llamada crisis de civilización.

Quizás dar valor a los ecosistemas constituye una iniciativa dirigida a quienes toman decisiones, con el objetivo de mejorar acciones de conservación de la biodiversidad y la integridad de los ecosistemas; de aquí que siempre se trate de elaborar una suerte de compendio de herramientas, que lleve a cifras lo que ambientalmente es invaluable. A mi juicio, en esencia este es un artificio para mejorar la percepción de la situación ambiental actual, que siempre va a subestimar el valor real de cualquier ecosistema.

Augustin Berghöfer explica que el proyecto de referencia hará visible lo invisible, pero quizás a expensas de ignorar valoraciones cualitativas que se deben conocer y divulgar. Pienso en el bosque amazónico y en cómo decirles a los que viven allí cuánto vale su ecosistema, calculado por otros. Y si de números se trata…habrá quien pueda pagar para tener posesión absoluta sobre un ecosistema o incluso quien interprete que si paga lo que vale, puede destruirlo.

El bosque amazónico, no sólo juega un papel ecológico fundamental como sumidero de carbono, sino que acuna una biodiversidad extraordinaria y sustenta una población numerosa. Sus servicios son invaluables, y es patrimonio de todos, pero hay un toque espiritual en los que viven en o de él, que jamás podremos tener los que estamos lejos. Aquellos que ignoran las consecuencias de la deforestación sobre la erosión, y el papel ecológico de este bosque, sólo podrán comprender a través de los números (en términos monetarios) que si supuestamente tiene un valor, pagando podrán acceder sin límites a sus bienes y servicios; esto por supuesto, no es nada nuevo.

Un valor monetario concreto, puede desconocer intangibles que rocen aspectos sociales clave como la identidad. ¿Dónde quedarán los valores estéticos, el imaginario de las comunidades, el valor espiritual, artístico, la riqueza del conocimiento ecológico tradicional, lo ancestral? ¿Cómo dar un valor justo que considere a cada uno de estos elementos?

Sin dudas la estrategia ha sido elevar el perfil económico de la biodiversidad y los ecosistemas, como medio para ofrecer herramientas de gestión a quienes elaboran e implementan las políticas ambientales, pero ¡CUIDADO! Al dar un valor monetario a los servicios ambientales de un ecosistema se corre el riesgo de perder el sentido básico de la comunicación, y no creo que eso contribuya a la estabilidad ecológica del planeta. Ponerle precio a un ecosistema es algo así como dar un valor a una madre, a un padre, a un hijo (a), a un amigo (a) o a los ¨servicios¨ que estos nos dan. Aunque la comparación parezca un sinsentido, la esencia es que hay relaciones que mueven una trama tan compleja que no aceptan análisis simples ni reduccionistas.

No es menos cierto que los bienes y servicios que ofrece la naturaleza han sido vistos muy frecuentemente como libres y disponibles a un costo muy pequeño o a ningún costo, y que esto debe cambiar en un plazo muy corto, pues ya el panorama ambiental lo exige, pero no será poniéndole valor a un ecosistema que se conseguirá preservarlo.

No me gusta leer….por ejemplo, que el valor de la absorción de carbono y la capacidad de almacenamiento de las selvas tropicales del mundo está estimado ¨conservadoramente¨ en US$60 mil millones al año y que necesitamos mecanismos financieros imaginativos e incentivos para asignarle a estos recursos un valor real y promover la reinversión en el capital natural, el cual ya hemos sobreutilizado… Tampoco entiendo cuando me explican que un pantano en estado original en un país del norte vale aproximadamente US$6.000 por hectárea y que cuando se seca o altera por utilizarlo para agricultura intensiva, el valor baja a un poco más de US$2.000 por hectárea. O bien que… los manglares en estado original valen US$1.000 por hectárea y una vez que se han limpiado para convertirlos en criaderos de camarón, el valor cae hasta aproximadamente US$200 por hectárea.

Prefiero verlo de otro modo y por eso celebro toda acción que cultive la espiritualidad y el acercamiento a la naturaleza, utilizando la abstracción en otros términos, quizás imaginando lo que había antes, lo que habrá si no somos capaces de conservar y lo que tendremos si somos capaces de actuar de forma sensata. Celebro a los que nos enseñan a respetar otras formas de vida y a entender cuán compleja y hermosa es la trama de la vida.

Pienso entonces en el río Yumurí, un elemento natural destacado, un cañón fluvial único, que traza los límites (por el noreste) entre los municipios de Baracoa y Maisí, y que constituye uno de los sitios más hermosos de la geografía cubana y de mayor biodiversidad y endemismo. Viajo en el recuerdo hasta mi primera expedición; puedo dar fe de que navegué por todo el río con pescadores de la zona. La verdad es que tiene un valor especial para mí, y qué decir entonces, para esos hombres que siempre vivieron allí, y que dependen de este río y aman todo cuanto acuna.  En sus 8,7 kilómetros de extensión hay más de 60 especies de aves, unas nueve especies de anfibios, de ellas ocho endémicas, entre las que destaca la ranita Eleutherodactylus bartonsmithi, exclusiva de Boca de Yumurí y cuatro subespecies de la Polimita picta. Los bosques adyacentes son refugio permanente del mancaperro o como le llaman allí: cocosí (artrópodo conocido también como mil pies), también hay reptiles como el jubito y el lagarto verde (Anolis baracoae) endémico de Baracoa. Bosques que atesoran una flora única: varias especies de helechos, árboles diversos con nombres locales que suenan como música al oído y otros más conocidos: najesí, guaguasí, ocuje, guáramo, ayúa, júcaro, cagüairán, jagüey, cupey; palmas y cocoteros. Y la verdad es que no puedo imaginar un valor para tanta fortuna.

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¿Mosquitos genéticamente modificados contra el Dengue?

Liberan millones de mosquitos modificados genéticamente…Una noticia que lleva a formularnos muchas preguntas…

LONDRES (AP) – Millones de mosquitos modificados genéticamente fueron liberados como parte de un experimento para combatir la fiebre del dengue en las islas Caimán, dijeron el jueves expertos británicos.

Es la primera vez que se ponen en libertad mosquitos manipulados genéticamente luego de años de experimentos en laboratorios.

El dengue es una enfermedad potencialmente mortal que se transmite por la picadura de mosquitos y que puede causar fiebre, dolor muscular y articular y hemorragias. La OMS estima que cada año se presentan más de 50 millones de casos. No existe tratamiento ni vacuna. Los investigadores de Oxitec Limited, una compañía con sede en Oxford, crearon mosquitos machos estériles y liberaron de manera paulatina tres millones de los insectos en las islas Caimán para que se apareen con hembras de la misma especie, de tal manera que no sean capaces de producir descendencia y así disminuir la población. Sólo las hembras de mosquito pican a los humanos y propagan enfermedades.

De mayo a octubre, los científicos liberaron mosquitos estériles tres veces por semana en un área de 16 hectáreas (40 acres). Para agosto, la población de mosquitos en esa región disminuyó en 80% en comparación con zonas donde no se liberaron los mosquitos modificados. Sin embargo, aunque los científicos creen que con el ensayo podrían dar grandes pasos en el combate a la enfermedad, los detractores argumentan que los insectos mutantes podrían causar estragos en el ambiente.

“Si sacamos a un insecto del ecosistema, como el mosquito, no sabemos cuál será su impacto”, dijo Pete Riley, director de campaña de GM Freeze, un grupo británico que se opone a la modificación genética.

Y la verdad es que tiene razón el señor Riley, si bien es buena la intención y al parecer sin riesgos la práctica.

Riley señaló que las larvas de mosquito son alimento para otras especies animales, que podrían morir de hambre si la larva desaparece. Agregó que sacar del ecosistema a mosquitos adultos podría abrir un espacio para otras especies de insectos, lo que podría conducir a nuevas enfermedades.

Y no está errada su línea de pensamiento.

“La naturaleza hace bien su trabajo para controlar sus problemas hasta que (los seres humanos) nos entrometemos”, dijo Riley.

Alphey, de Oxitec, dijo que sus mosquitos modificados genéticamente no pueden cambiar permanentemente el ecosistema porque sólo viven una generación.

Muy buena respuesta de Oxitec.

Sin embargo surgen muchas preguntas más para el debate….

¿Por qué en Islas Caimán? (También se ha hecho el experimento en Malasia)

¿Es esta la mejor alternativa? ¿Será sostenible?

¿Qué estudios ecotoxicológicos se hicieron para validar la propuesta?

¿No existe ninguna desventaja?

¿Qué efecto tendrá en la cadena alimentaria esta iniciativa?

¿Qué sucederá a los depredadores naturales de estos insectos al alimentarse de especímenes genéticamente modificados?

Hay más preguntas….este comentario, continuará….

Aquí relaciono algunos trabajos que podrían dar más información sobre este nuevo ¨experimento¨.

Alphey, L., Benedict, M.Q., Bellini, R., Clark, G.G., Dame, D.A., Service, M.W. and Dobson, S.L. (2009) Sterile-insect methods for control of mosquito-borne diseases – an analysis. Vector-Borne and Zoonotic Diseases, in press

Wilke, ABB., Nimmo, DD., St John, O., Kojin BB., Capurro, ML., Alphey, L. and Marrelli, MT. (2009) Transgenic mosquitoes to control vector populations. Asia Pacific Journal of Molecular Biology and Biotechnology 17 (3) in press

Beech, CJ., Vasan, SS, Quinlan, MM., Capurro, ML., Alphey, L., Bayard, V., Bouaré, M., Kittayapong, P., Lavery, J.V. Lim, LH., Marrelli, MT., McLeod, MC., Nagaraju, J., Ombongi, K., Othman, RY., Pillai, V., Ramsey, JM., Reuben, R., Rose, RL., Tyagi, B.K. and Mumford, J. (2009) Deployment of innovative genetic vector control strategies: Progress on regulatory and biosafety aspects, capacity building and development of best-practice guidance. Asia Pacific Journal of Molecular Biology and Biotechnology 17 (3) in press

Mumford, J., Quinlan, MM., Beech, C., Alphey, L., Bayard, V., Capurro, ML., Kittayapong, P., Knight, JD., Marrelli, MT., Ombongi, K., Ramsey, JM. and Reuben, R. (2009) MosqGuide: A project to develop best practice guidance for the deployment of innovative genetic vector control strategies for malaria and dengue. Asia Pacific Journal of Molecular Biology and Biotechnology 17 (3) in press

Morrison, N., Segura, D.F., Stainton, K.C., Fu, G., Donnelly, C.A and Alphey, L. (2009) Sexual competitiveness of a transgenic sexing strain of the Mediterranean fruit fly, Ceratitis capitata. Entomologia Experimentalis et Applicata 133: 146-153

Alphey, L. (2009) Natural and engineered mosquito immunity. Journal of Biology 8: 40

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Invitación al debate

Te invitamos a revisar y comentar la estrategia de medioambiente del MES

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