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El ordenamiento ambiental en el ámbito universitario

(Texto basado en una entrevista que me hiciera el pasado año el Lic. Yesey Pérez)

No me gusta referirme al ordenamiento ambiental cuando hablamos de un espacio ¨rígido¨ con una madurez funcional, que culturalmente impone ciertos frenos a un ordenamiento, entendido último como instrumento esencial para la integración de variables que modulan la dimensión ambiental, en las acciones propias del desarrollo institucional y en general, para el desarrollo, todo lo que implica armonizar la oferta ambiental con la demanda del desarrollo, para darle el matiz de la sostenibilidad a la evolución institucional.

Un ordenamiento incluiría la ocupación del espacio, basado en la identificación de singularidades ambientales; este podría ser un proceso muy complejo y pudiera  traer un caos funcional temporal. Hay zonas que desaparecerían solamente por el concepto de gestión de riesgo. Por esto prefiero hablar de una gestión ambiental responsable y contextualizada en función del desarrollo institucional y del bienestar de los sujetos o actores clave de cada uno de nuestros procesos, considerando soluciones racionales a problemas concretos, en función de lograr un estado deseado que debe ser definido a priori.

La dimensión ambiental de todo proceso de desarrollo debe ser atendida, pasando por una etapa de autorreconocimiento donde se identifiquen los asuntos clave a los que debe dirigirse cualquier iniciativa e gestión. Creo que la gestión ambiental se propondría acciones a más corto plazo, sin excluir elementos de ordenamiento espacial, pues será necesario cambiar estructuras espaciales disfuncionales y rediseñar espacios en función de un uso más responsable.

Hay que atender el “cómo hay que hacer las cosas”. La gestión ambiental universitaria debe atender al conjunto de acciones conducentes al manejo integral del sistema ambiental que nos corresponde atender. La estrategia ha de ser el documento clave que regule y guíe nuestro actuar, con el fin de lograr una adecuada calidad de vida, un desarrollo institucional sin que se comprometa lo ambiental y donde se desarrolle una labor preventiva, encausada a mitigar los problemas ambientales. La estrategia no sólo ha de incluir un plan de acción sino directrices, lineamientos y políticas, que terminan mediando la implementación y que deben ser del dominio de toda la red de actores. Luego viene la proyección de la política ambiental en el espacio, que considera además, las dimensiones socio cultural, económico productiva e institucional; esta es la clave de un verdadero ordenamiento.

Las bases para una estrategia de gestión ambiental de la UO y sus lineamientos no puedan ser mencionados atendiendo a la información que poseemos por inspecciones simples a determinadas áreas, o en determinado momento, sino que necesita un estudio serio y actualizado, que involucre a todos los actores. No obstante, de acuerdo al panorama actual y al status de nuestro espacio, me atrevo a formular los siguientes  lineamientos ambientales:

  1. La creación de una cátedra de estudios y gestoría ambiental que lidere la implementación de la estrategia ambiental en la institución.
  2. El desarrollo del trabajo en red que permita el diseño y ejecución de proyectos interdisciplinares en función de la gestión integrada.
  3. La existencia de un conjunto de regulaciones que amparen la implementación de una estrategia de gestión ambiental en función de la organización institucional.
  4. Una adecuada gestión de residuos, del agua y una gestión energética eficiente, que contribuyan al desarrollo de acciones encaminadas a la descontaminación y/o prevención de la contaminación y al desarrollo de la cultura de la racionalidad.
  5. El rescate y/o construcción de espacios verdes para el desarrollo de actividades conservacionistas y/o de protección, que sean amables y estéticos y constrbuyan a formar una cultura del respecto hacia el medio ambiente.
  6. La realización de un diagnóstico para identificar las problemáticas ambientales y la garantía de dar solución a cada uno de los problemas identificados.
  7. El desarrollo de una estrategia de comunicación efectiva en función de movilizar a la comunidad universitaria hacia una gestión ambiental que sirva de referencia a nivel local y nacional.
  8. La garantía de una acción coordinada de todas las áreas, actores y directivos en función de realizar un adecuado tratamiento al tema ambiental, desde lo curricular hasta la extensión.
  9. El desarrollo de programas intensivos y continuos de concienciación y educación ambiental.
  10. El desarrollo de investigaciones avanzadas en el campo de las Ciencias Ambientales que contribuyan a una gestión ambiental eficiente al interior de la UO y garanticen una proyección adecuada hacia el territorio, con impacto y reconocimiento desde local a internacional.

La dificultad fundamental para lograr el ordenamiento
ambiental de la Universidad…es
lograr una verdadera integración, para ello no basta la voluntad. Hay que estar preparado para trabajar en equipo. Otro aspecto es lograr que desde la VRIP se coordine la implementación de la estrategia ambiental, sin que esto sea responsabilidad particular de ningún área, para garantizar una integración real y la acción coordinada de todos los actores. Una contribución positiva es la creación de la red de medioambiente de la universidad; lograr que esta sea del todo funcional, es el próximo reto.

El ambiente es responsabilidad compartida, es bien común y por supuesto que no aplica ningún principio de exclusión para identificar actores. Estos podrían clasificarse en función de sus responsabilidades (directas o indirectas) de su participación en cada uno de los procesos universitarios (actores o actores clave), por ejemplo, pero nada de exclusiones; de aquí las ventajas que nos da el poder trabajar en redes.

Hasta la fecha se han realizado acciones limitadas para el ordenamiento del espacio universitario. Hay importantes resultados en materia de medio ambiente, pero queda  mucho por hacer para lograr una verdadera transformación. Sin dudas, hay que proyectar el futuro con una visión ambientalmente responsable.

El excelente comunicador (Lic. Yesey Pérez) me realizó una encuesta que fue la que motivó que compartiera etas ideas en el blog y me hizo una pregunta clave: ¿Cómo sería una Universidad cubana ordenada ambientalmente?

Creo, que en primer lugar hay que atender nuestra misión y función social. Las universidades deben ser instituciones modelo respecto a la gestión ambiental, pues no podemos hacer una gestión de este conocimiento sin ser un verdadero ejemplo, dejaría de ser una práctica sensata.

En ocasiones tenemos un gran impacto ambiental en las investigaciones que se desarrollan en las universidades y al interior no hay nada que mostrar. Hay que pasar de la simple crítica a la movilización del conocimiento en materia ambiental; hay que convertir nuestro espacio en espejo de lo que hacemos o proponemos, en polígono experimental para implementar ideas innovadoras y responsables. Debemos avanzar hacia la consecución y movilización de un nuevo conocimiento, capaz de proveer a la humanidad de una nueva teoría, de nuevos métodos, de nuevas prácticas ambientales, de nuevas maneras de hacer, muchos más responsables, comprometidas e inmediatas a favor de la urgencia del mejoramiento ambiental del espacio propio, que es donde podemos actuar de forma primaria y repercutir entonces en el entorno en general; todo ello basado en un nuevo paradigma, el del desarrollo sostenible en un nuevo escenario ambiental, que no es una panacea y no podemos desconocerlo.

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