Cultura general

Plácido, el poeta Conspirador

(Tomado del libro homónimo de la Dra.C. Deysi Cué)

-Un necesario toque de cubanía en la formación integral de nuestros jóvenes a través de un acercamiento a la poesía cubana del siglo XIX, específicamente a uno de los poetas más reconocidos: Plácido, esta es la pequeña contribución de este post.-

Quien depositó a un niño (al parecer blanco) en el torno de la Casa de Beneficencia y Maternidad de La Habana el 6 de abril de 1989, estaba muy lejos de suponer que al cabo de algunos años, el expósito, bautizado con el nombre de Diego Gabriel de la Concepción Valdés (…) habría de convertirse en una de las figuras más populares y controvertidas de la literatura cubana.

He comenzado con el primer párrafo del libro de la Dra. Cué para hablar de este poeta que las nuevas generaciones quizás desconocen y que ha sido llamado el bardo del Yumurí…hijo ilegítimo (de madre bailarina (española) y padre peluquero (negro)) y mestizo, …atributos que marcaron su vida en la sociedad colonial cubana de la primera mitad del siglo XIX. Su vida fue difícil, con apenas días de nacido, su madre lo confió a la Real Casa de Beneficencia y Maternidad de la Habana (de ahí el apellido Valdés). Su padre terminó por adoptarlo, pero no pudo garantizarle una educación estable. El niño asistió a algunas escuelas y terminó como aprendiz de tipógrafo en la conocida imprenta de José Severino Boloña. Terminó  frente a un pelotón de fusilamiento el 28 de junio de 1844, en Matanzas, acusado de conspiración.

Más conocido por su seudónimo literario, Plácido, fue probablemente el más popular de los poetas cubanos del siglo XIX. Generaciones completas de cubanos hicieron suyos sus versos, en los que late la fuerza de una nacionalidad en formación, el espíritu festivo de estas tierras, la gracia y la ligereza. Algunas de sus composiciones se integraron de tal manera al acervo popular, que muchos las recitaban de memoria, aun sin saber a quién pertenecían. De él muchos recordamos la ¨Plegaria a Dios¨, sin embargo, no menos hermosos y llenos de cubanía son otras de sus obras, de las que les dejo fragmentos como invitación a leer más sobre la vida y obra de este gran cubano. Su estatura lírica es reconocida por estudiosos y lectores. Pero no siempre fue así: el poeta sufrió el desprecio de ciertas elites literarias, que lo acusaron de vulgar e irrelevante.

Su condición de mulato, su pobreza, lo hicieron víctima de los prejuicios de una época signada por la esclavitud. Fue calumniado y hostigado, incluso más allá de su muerte.

Plegaria A Dios

Ser de inmensa bondad, Dios poderoso:
a vos acudo en mi dolor vehemente;
extended vuestro brazo omnipotente,
rasgad de la calumnia el velo odioso,
y arrancad este sello ignominioso
con que el mundo manchar quiere mi frente.

Rey de los reyes, Dios de mis abuelos:
vos sólo sois mi defensor, Dios mío;
todo lo puede quien al mar sombrío
olas y peces dio, luz a los cielos,
fuego al sol, giro al aire, al Norte hielos,
vida a las plantas, movimiento al río.

Todo lo podéis vos, todo fenece
o se reanima a vuestra voz sagrada;
fuera de vos, Señor, el todo es nada
que en la insondable eternidad perece;
y aun esa misma nada os obedece,
pues de ella fue la humanidad creada.

Yo no os puedo engañar, Dios de clemencia,
y pues vuestra eternal sabiduría
ve al través de mi cuerpo el alma mía,
cual del aire a la clara transparencia,
estorbad que, humillada la inocencia,
bata sus palmas la calumnia impía.

Estorbadlo, Señor, por la preciosa
sangre vertida, que la culpa sella
del pecado de Adán; o por aquella
madre cándida, dulce y amorosa,
cuando envuelta en pesar, mustia y llorosa,
siguió tu muerte como helíaca estrella.

Mas si cuadra a tu suma omnipotencia
que yo perezca cual malvado impío,
y que los hombres mi cadáver frío
ultrajen con maligna complacencia,
suene tu voz y acabe mi existencia…
¡Cúmplase en mí tu voluntad, Dios mío!

Fragmento de ¨El poeta¨

¿Qué sabe la tierra lo que es un poeta?/¿Qué saben los hombres lo que es corazón?/Tan solo un poeta desprecia los bienes,/Él solo a las nubes levántase en pos/De lauros, de glorias, de eternos aplausos/Tan solo el poeta comprende a su Dios.

Contrastan estos versos con otros llenos de picardía y tono humorístico…

Envidia tengo y no poca/ del corsé de Doña Andrea/No por lo que la hermosea/ Sino por lo que la toca

Jicotencal, A una ingrata y su célebre Plegaria a Dios (se dice que la compuso en la cárcel y que la recitaba mientras caminaba hacia el paredón), dan muestra de de su fina sensibilidad.

El mérito mayor de Plácido es haber asimilado el espíritu de su gente, atrapar en sus composiciones populares la fuerza de un pueblo que iba forjando su nacionalidad (Nórido Y. en Cubasi.cu, Sitio web).

Espero que no termine aquí su búsqueda sobre la vida del poeta conspirador…

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