Archivo de la etiqueta: Medioambiente

El mar que nos distingue

Tomado del libro Medioambiente e Identidad. Enfoques para la sostenibilidad de un bien común, 2002.Gómez Luna, L.

Evocación de azules, movimientos sensuales, olas que van y vuelven cargadas con esencias de otras islas, quizás grandes o pequeñas, tal vez minúsculas. Sólo por el reflejo del mar en la sonrisa puede adivinarse si alguien teje su historia en el Caribe; ese poco de mar que anhelamos guardar en la mirada, en la cadencia de nuestros acentos; ese mar que guarda pintorescas historias de amor, de naufragios, muertes y vidas.

Quizá las islas que le retienen escoltan sus mágicas leyendas, sus aguas milagrosas y todas las deidades que han hecho de su gente una comunidad única, pacífica, con un estilo propio de vida, que recibe al sol como una bendición a pesar del castigo de sus rayos; ese sol que curte las pieles hasta sacar aromas de algas, caracoles y corales.

El caribeño suda su historia, canta sus desdichas y llora cuando es feliz. Quizás sueña con un cielo como su mar, que evoca con disfrute único y una mirada que sostiene el horizonte como un nido de luz.

Hace siglos navegantes, exploradores, piratas y bucaneros frecuentaron el Mar Caribe o Mar de las Antillas, rendidos ante el embrujo de sus aguas. Aquí llamaron sirenios a los manatíes; fue ruta de los aborígenes aruacos cuando decidieron abandonar el Orinoco para habitar todas las islas, que en solemne fila, resguardan la identidad. El Mar Caribe baña las costas de las islas que le protegen del océano, y también las de varios países de América Central y América del Sur. Con 2 500 km de largo y un área de 2 718 200 km2, constituye una región marítima activa, bastante segura, a pesar de sus sistemas arrecifales y los fenómenos meteorológicos que en él se forman.

Fue Cristóbal Colón quien descubrió por azar su encanto, cuando iba camino a Cipango (Japón) y España quien dominó el comercio que en él se desarrolló durante dos siglos. Más tarde, tuvo otro dueño: Inglaterra. En 1914, después de la apertura del Canal de Panamá, Estados Unidos dominó sus aguas, estableciendo bases navales y aéreas en algunas islas; pero en realidad, el Mar Caribe siempre ha sido y será patrimonio de los caribeños.

Sólo la gente del Caribe puede descifrar el lenguaje de sus olas, adivinar de qué isla viene el viento o encontrar tesoros en complicidad con las mareas. Sólo la gente del Caribe puede hacer algo por este pedazo de mar que pierde sus azules y deja la huella triste de sus aguas.

En 1880 un gran poeta, hijo de Cuba y América, apuntaba: Poseer algo no es más que el deber de emplearlo bien. Quizá desde entonces debió reflexionarse en torno a nuestro bien común: El Mar Caribe. Es responsabilidad absoluta de los caribeños devolver la magia y los azules perdidos. El Caribe nos convoca con sus realidades y leyendas. Este mar que nos une, también nos ampara y distingue.

Publicado en Mar Caribe | Etiquetado , | 1 comentario

Dragar es perturbar

Y es tan irreverente oponerse a un dragado sin conocer las implicaciones socioeconómicas que han conllevado a tomar tal decisión, como ignorar todas las evaluaciones necesarias que deben desarrollarse en los ecosistemas antes, durante y después de un dragado.

Resulta inapropiado dar respuestas fáciles y no explicaciones científicamente bien argumentadas en la era del conocimiento, sólo por haber ignorado la necesidad de un monitoreo ambiental bien diseñado, y poco digno dar informaciones falsas … todo está bien; marcha bien el dragado … cuando no se ha hecho nada o tal vez muy poco para conocer el impacto real de este en un ecosistema. Y aquí la responsabilidad va desde el que tiene la draga hasta el que publica cualquier noticia acerca de un dragado en cualquier parte del mundo. Sin embargo, constituyen prácticas habituales los dragados sin ciencia, ni conciencia…de lo que se puede inferir que no hay un conocimiento real del impacto o las perturbaciones temporales de esta acción sobre los ecosistemas y recursos, que por demás, constituyen un bien común.

Las urgencias marcan el diseño y desarrollo de la tarea, es por eso que mientras el dragado puede marchar bien, según cronograma y con los gastos calculados, puede estarse perdiendo una especie en un ecosistema, puede alterarse para siempre uno de los servicios que este ofrece o bien puede haber una perturbación que ponga a prueba la resiliencia de un ecosistema, afectándolo por mucho tiempo.

Es bien conocido que las operaciones de dragado para el desarrollo de zonas de playa, para permitir un mayor y/o mejor tránsito marítimo en los puertos, para facilitar la navegación en los puertos comerciales y deportivos, disminuir el efecto de inundaciones, retirar sedimentos de estructuras, dársenas y tomas  de agua,  eliminar materiales acumulados y aliviar fenómenos como el azolvamiento, pueden resultar en la liberación de contaminantes al medio ambiente, repercutiendo sobre la biota de los sistemas acuáticos.

El efecto más frecuente de los dragados en ecosistemas acuáticos comprende cambios en la concentración de sólidos suspendidos, turbidez, penetración de la luz y el incremento de nutrientes y sustancias tóxicas en la columna de agua, como consecuencia de la remoción de sedimentos, y así como existen numerosos métodos de dragado, varían las combinaciones de efectos físicos, químicos y biológicos sobre el medio y los impactos sobre la vida acuática.

Se ha reportado impacto del dragado en aves, peces y plantas acuáticas. Estudios del efecto de dragados en peces han demostrado la reducción de la densidad total y la biomasa, incremento de la mortalidad y cambios en la estructura de las poblaciones. Asimismo la contaminación puede ser incorporada potencialmente a la cadena alimentaria como resultado de la exposición al sedimento removido. La remoción del sedimento puede afectar animales y plantas del fondo marino, causando diferentes manifestaciones de estrés como la reducción del crecimiento y afectaciones en la reproducción; esto se magnifica si el ecosistema a dragar es un estuario, donde existe una mezcla dinámica de agua dulce y salada, lo que le hace sitio preferido para que muchas especies de interés comercial pasen allí sus primeros ciclos de vida. Por lo que para hacer el análisis de una obra de dragado no bastan 3 o 4 análisis químicos de la calidad del agua, si asumimos con responsabilidad humana dicha acción. Ello amerita un análisis no solo a nivel de gestores, tomadores de decisión y científicos, muchas veces excluidos porque se sabe a priori que pueden hacer recomendaciones económicamente menos viables aunque ambientalmente justas. Y es que en la cadena de involucrados en una acción de dragado hay diferentes niveles de compromiso, de conocimientos, de decisión, incluso de esencias humanas; por lo que la prioridad debe ser ajustarse a lo legalmente establecido, respetar la voluntad de un país, pues pesa más la imagen de todos que la necedad de pocos y apostar por lo ambientalmente factible y en caso de dudas, apelar al sentido común.

En las jornadas de dragado pesan mucho palabras como: cooperación, red, rigor científico, marco legal, receptividad e idoneidad, y hacer un buen ejercicio profesional es tan importante como tener un adecuado desempeño como ser social.

Dragar es perturbar, y al menos debemos estar comprometidos. Causar el mínimo impacto, conocer la dinámica del ecosistema y demostrar qué efectos reales ha tenido la acción, así como contar con todo el que pueda ofrecer un resultado útil, una perspectiva acertada de análisis, una sugerencia valiosa…es reafirmarnos profesionalmente en una práctica sensata; excluir saberes y conocimiento científico es demostrar a priori que no se van a hacer bien las cosas. Hacerse el ingenuo en la era del conocimiento, es un pecado, pero pretender ser listo evadiendo alguna responsabilidad o informando que todo está bien, aún cuando se carece e argumentos sólidos para demostrarlo, es sólo un indicador de decadencia.

Publicado en Impacto de dragados | Etiquetado | Deja un comentario